En busca de un discurso memorable

La cultura oral ha sido uno de los procesos medulares en la transmisión de conocimiento, cultivando generaciones a través de la divulgación de información recitada, en la búsqueda de un discurso memorable. Se utilizaron recursos como refranes o frases cargadas de musicalidad que facilitaran su retención y esto aseguraría una mejor difusión.

Durante un largo tiempo el conocimiento era propiedad de unos pocos, por lo que se buscó extenderlo sin la necesidad de recurrir siempre a la oratoria de las mismas personas.
Surge la escritura y estos discursos antes orales se vuelven asibles en papel, pudiendo recurrir a ellos en cualquier oportunidad. Si bien en un principio el acceso a los textos escritos así como la posibilidad de descifrarlos también perteneció a unos pocos, con el transcurso del tiempo se convirtió en un recurso al alcance de una gran mayoría.

Con esta nueva tecnología al servicio del conocimiento, la comunicación oral fue relegada a un segundo plano. Sin embargo, la cultura de la oralidad sigue en vigencia para quienes conservan el romanticismo de avivarla compartiendo discursos movilizantes ante audiencia expectante de recibirlos.

Un ejemplo es el de la política, siendo la principal arma el manejo de la producción oral.
Esto significa que si bien el conocimiento formal sigue siendo propiedad de los textos escritos, hay cierto conocimiento igualmente valioso que sólo puede ser transmitido de forma oral.

Actualmente un caso clave en este aspecto son las charlas de difusión de ideas realizadas a lo largo y ancho del mundo, tales como TED y Pecha Kucha, entre otras. Estás organizaciones promotoras de eventos obran sin fines de lucro más que el de compartir contenido a partir de experiencias. Estos eventos se llevan a cabo en diversos países, aunque siempre mantendiendo su estructura original en cada rincón y en todos los casos con una gran convocatoria.

Las charlas consisten en la presentación de distintos oradores con la característica en común de tener una historia valiosa que contar. Estos disertantes se presentan ante un concurrido auditorio con la intención de brindar un mensaje positivo y real extraído de sus propias vivencias. Podrían considerarse a estos eventos como “charlas motivacionales”, sin embargo lo primordial de estas disertaciones no son necesariamente las moralejas, sino la oportunidad única de acercar a personas de distintos contextos, poniendo frente a frente su multiplicidad de realidades.

Lo medular es respetar la esencia de la cultura oral, permitiendo discriminar entre una simple oratoria y un discurso memorable. Los participantes buscan entre sus experiencias, creencias, convicciones e incertidumbres, rasgos de su historia y del mundo del cual son testigos que aporten y signifiquen por su sencillez o grandeza.

Estos sitios promotores de eventos, han aumentado su caudal de seguidores con el paso de los años dado que existe un gran interés en saber cómo han logrado tantas personas alcanzar el éxito profesional y/o personal, convirtiéndose las propias palabras en un valor en sí mismo. Esto es un gran indicio, ya que la población mundial independientemente de la vida de extremo consumo, soluciones inmediatas y escasez de tiempo, conserva la necesidad de compartir momentos de calidad con sus pares, interiorizándose en realidades que le son ajenas.

Por lo mismo estos eventos son de una importancia meridiana, ya que invitan a compartir posturas y visiones que sirven para alimentar al auditorio y a los propios oradores de una experiencia mutuamente enroquecedora.

Referencias:


Autor: Sofía Abal


 

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